¿Cuánto te cuesta una hora sin luz? La mayoría de las empresas no la ha calculado.
Desde el apagón del 28 de abril de 2025, casi todas las industrias se han hecho la misma pregunta: ¿qué pasaría en mi planta si se va la luz? Pocas tienen la respuesta en euros, y sin ese número es imposible decidir cuánto vale la pena invertir en protegerse.
Cortes, microcortes y huecos de tensión: no todos los problemas son iguales
Conviene distinguir tres fenómenos, porque se resuelven con equipos distintos:
Corte largo: pérdida de suministro durante minutos u horas. Es el que mide la calidad de suministro oficial.
Microcorte: interrupción de segundos o menos. Puede parar un autómata o un variador y no aparecer en ninguna estadística.
Hueco de tensión: bajada breve de tensión que reinicia equipos sensibles sin que llegue a haber corte.
Galicia: por qué el riesgo no es el mismo en toda la comunidad
El suministro en Galicia no es homogéneo. El índice TIEPI, que traduce a horas el tiempo medio sin suministro, distingue entre zonas urbanas y rurales, y las diferencias son llamativas.
Según un análisis publicado en octubre de 2026 con datos del TIEPI (media 2017-2021), Ourense ocupa el puesto 47 de 52 provincias, con unas 2 horas y 16 minutos anuales de corte en zona rural frente a 31 minutos en zona urbana. El mismo análisis señala que Lugo y Ourense son de los pocos territorios cuyo suministro ha empeorado en lo que va de siglo, y que, en 2021, la mayor parte del tiempo sin luz lo causaron fallos de la red de distribución y no los temporales.
La lectura práctica para una empresa es sencilla: dónde está tu planta importa. Un polígono urbano y una industria aislada en zona rural, con línea aérea y una sola alimentación, no tienen el mismo riesgo. Y cuando las estadísticas son medias provinciales, tu punto de suministro puede ser mejor o peor que la media.
A esto se suma la geografía de nuestra industria: conserva y agroalimentaria, acuicultura, naval y marítimo, lácteo. Son sectores con frío, bombeo, oxigenación o compresores que no pueden parar sin consecuencias, y muchos de ellos están en zonas costeras o rurales.
Qué cargas proteger: no hace falta respaldar toda la planta
El error más habitual es pensar en respaldar el 100% de la instalación. Casi nunca es necesario ni rentable. Se separan las cargas en dos grupos:
Cargas críticas o esenciales: las que, si paran, generan pérdidas o riesgos. Frío industrial, bombeo, oxigenación en acuicultura, control y automatización, iluminación de seguridad, sistemas informáticos.
Cargas no esenciales: las que pueden esperar a que vuelva el suministro. Maquinaria de proceso que se puede detener sin daño, climatización de zonas no críticas.
Con las cargas esenciales identificadas se calcula su potencia y su consumo. Eso determina el tamaño del respaldo, y suele ser mucho menor que el de la planta completa.
Batería, SAI y generador: qué hace cada uno
No son equipos alternativos, sino capas de protección:
Batería con función de respaldo (modo isla): cuando se detecta la caída de red, el sistema se deconecta de ella y alimenta las cargas esenciales con la energía almacenada. Dura horas, según su capacidad y la potencia que sostiene, y además trabaja el resto del año ahorrando energía.
SAI (Sistema de Alimentación Interrumpida): cubre microcortes y huecos de tensión sin interrupción alguna. Es lo que necesitan los equipos más sensibles. Algunos sistemas de respaldo con batería conmutan en milisegundos, y para ciertos procesos eso no basta.
Generador: aporta autonomía casi ilimitada si hay combustible, pero tarda en arrancar y requiere mantenimiento. Funciona bien como tercer nivel.
Un diseño sensato combina las capas según lo que cada carga tolere. La batería suele cubrir el grueso del respaldo, el SAI protege lo más delicado y el generador queda para cortes muy largos..
Y si ya tengo placas solares con batería: ¿funcionan si hay un corte de luz?
Esta es la pregunta que más nos hacen, y la respuesta corta es: no necesariamente. Depende de cómo esté diseñada y configurada la instalación.
Placas solares sin batería: no funcionan. Por seguridad, un inversor conectado a la red se desconecta automáticamente cuando ésta cae. Es una protección obligatoria para que no se inyecte tensión en una línea en la que pueden estar trabajando técnicos. Con un corte, tus paneles se apagan aunque haya sol.
Placas con batería, pero sin función de respaldo: tampoco. Muchas instalaciones con batería están pensadas solo para autoconsumo: guardan y devuelven energía mientras la red está presente. Si no se instaló una salida de respaldo ni un cuadro de cargas esenciales, al caer la red el sistema también se detiene.
Placas con batería, inversor con función de respaldo y cargas esenciales cableadas al respaldo: sí. En ese caso el sistema pasa a modo isla, alimenta las cargas esenciales con la batería y, si hay sol y el equipo lo permite, los paneles siguen recargando la batería durante el corte. Es lo que convierte una instalación de autoconsumo en un sistema que también da continuidad.
Cómo saber en cuál estás. Revisa estos puntos:
- ¿El inversor o el sistema de batería tiene salida de respaldo (también llamada EPS o backup)?
- ¿Existe un cuadro de cargas esenciales conectado a esa salida?
- ¿La función de respaldo se ha probado alguna vez simulando un corte?
- ¿Se ha comprobado que la potencia de respaldo es suficiente para arrancar las cargas críticas, incluidos los picos de arranque de motores y compresores?
Un matiz importante: la reserva de batería. Si tu batería también se usa para ahorrar en factura, hacer peak shaving o participar en el SRAD, puede estar casi vacía justo cuando llegue el corte. Para que el respaldo sea fiable hay que reservar un nivel mínimo de carga que solo se use en emergencia. Es una decisión de diseño: cuanta más reserva, más autonomía y algo menos de ahorro.
La misma batería trabaja todo el año
Un sistema de respaldo que solo sirve cuando falla la luz es una inversión difícil de justificar. Una batería bien dimensionada, en cambio, genera valor de varias formas a la vez:
- Ahorro en factura: almacena el excedente solar y lo usa en horas caras o de noche.
- Peak shaving: absorbe picos y permite revisar la potencia contratada.
- SRAD: puede participar en el servicio de respuesta activa de la demanda. Lo explicamos en [SRAD 2026: nueve activaciones y lo que significa para tu empresa].
- Mercado de capacidad: el nuevo mecanismo puede abrir una fuente adicional de ingresos. Lo analizamos en [mercado de capacidad en España y baterías].
- Continuidad: el respaldo ante cortes, que es el tema de este artículo.
El diseño correcto equilibra estos usos con la reserva de emergencia. Por eso no hay un tamaño de batería válido para todos.
Sin batería no. Se desconectan por seguridad. Con batería, solo si la instalación tiene función de respaldo y cargas esenciales conectadas.
En muchos casos se puede añadir una salida de respaldo y un cuadro de cargas esenciales, pero hay que revisar el inversor y la batería existentes.
Far far away, behind the word mountains, far from the countries Vokalia and Consonantia, there live the blind texts. Separated they live in Bookmarksgrove right at the coast
No siempre. Cubre cortes de horas, pero algunos equipos muy sensibles necesitan un SAI que no admita ni microcortes.
Un corte de luz no se evita, pero su coste sí se puede controlar
No puedes evitar que la red falle, pero sí decidir cuánto te cuesta cuando falle. El proceso es claro: calcular el coste de una hora parada, identificar las cargas esenciales, elegir las capas de protección y comprobar que lo que ya tienes instalado funciona de verdad cuando se necesita.
En Isberoal diseñamos y revisamos instalaciones fotovoltaicas con almacenamiento para empresas de toda Galicia. Si ya tienes placas con batería, podemos comprobar si tu instalación daría respaldo en un corte y qué habría que añadir para que lo diera. Si estás pensando en instalar, lo diseñamos desde el principio teniendo en cuenta la continuidad.
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