La mayoría de las empresas industriales ven la electricidad únicamente como un coste. Una variable que sube, que baja, que depende del mercado y que hay que gestionar para que no se dispare. La estrategia habitual es producir tu propia energía con paneles solares, ajustar los horarios de consumo a las horas baratas y optimizar la potencia contratada.
Todo eso está bien. Pero hay un paso más que muy pocas empresas gallegas conocen todavía: participar en el SRAD y convertir la flexibilidad de tus procesos en una fuente de ingresos directos.
En este artículo te explicamos qué es exactamente el SRAD, cómo funciona, qué empresas pueden participar y por qué la combinación con baterías solares multiplica su rentabilidad.
Qué es el SRAD y por qué existe
El SRAD (Servicio de Respuesta Activa de la Demanda) es un mecanismo gestionado por Red Eléctrica de España (REE) por el que las empresas con alto consumo eléctrico pueden cobrar por comprometerse a reducir su consumo de forma puntual cuando el sistema eléctrico lo necesita.
Para entender el SRAD hay que entender primero el problema que resuelve.
España tiene cada vez más generación renovable: solar fotovoltaica y eólica representan ya más de la mitad de la producción eléctrica en muchos momentos del año. Eso es una buena noticia para el medioambiente y para el precio de la energía a largo plazo. Pero tiene un problema: la generación renovable es intermitente y dependiente del clima, lo que provoca desajustes constantes entre la generación y la demanda en la red eléctrica.
Cuando hay más generación de la que el sistema puede absorber, o cuando de repente cae la producción solar o eólica, Red Eléctrica necesita herramientas rápidas para reequilibrar el sistema. La solución tradicional era encender centrales de gas o carbón. La solución inteligente es pedirle a las empresas consumidoras que reduzcan temporalmente su demanda.
Eso es exactamente el SRAD. Un mecanismo de balance voluntario y alineado con la normativa europea que promueve la participación de la demanda en los servicios de balance para garantizar el equilibrio del sistema.
Las empresas participantes se comprometen a estar disponibles para reducir su consumo cuando REE lo solicite. A cambio, cobran una retribución por esa disponibilidad, independientemente de si la activación se produce o no. Y si el sistema activa el servicio y efectivamente reducen su consumo, cobran adicionalmente por la energía no consumida.
Cómo funciona en la práctica: más sencillo de lo que parece
El funcionamiento del SRAD tiene una lógica muy clara que cualquier director de operaciones puede entender en cinco minutos:
- La subasta de disponibilidad. El SRAD se asigna a través de subastas anuales en las que los consumidores, a través de sus comercializadores o directamente, ofertan un precio por disponibilidad por un volumen específico de potencia durante las horas previamente especificadas.
- La activación. Cuando REE detecta que el sistema necesita reducir demanda, envía un aviso a los participantes con un mínimo de 12,5 minutos de antelación. Cada activación tiene una duración máxima de 2 horas y solo puede producirse una vez al día, entre las 8:00 y las 24:00 de lunes a viernes, y entre las 22:00 y las 24:00 los fines de semana y festivos.
- La frecuencia real. Aquí está el dato que más sorprende a los empresarios: en 2025 no hubo ninguna parada, y en 2023 y 2024 sumando los dos años solo se registraron 6 activaciones. En 2026, el SRAD solo fue activado el 28 de enero. Esto significa que en la práctica, las empresas cobran la retribución por disponibilidad casi sin tener que reducir su consumo en ningún momento.
- La retribución por activación. En los casos en que el sistema sí activa el servicio, la empresa cobra adicionalmente al precio de la regulación terciaria correspondiente al periodo de activación, que históricamente ha sido muy elevado.
Cuánto puede ganar tu empresa
Los números del SRAD son llamativos. En 2025, las empresas participantes podían percibir hasta 246.000 €/año por cada megavatio de potencia comprometida, lo que se traduce en una reducción directa del coste energético reflejada mensualmente en la factura eléctrica.
Para que esto sea más concreto, veamos un ejemplo orientativo:
Una empresa industrial con 5 MW de potencia contratada decide comprometer 2 MW en el SRAD. Con el precio marginal de 65 €/MW del primer semestre de 2026, la retribución por disponibilidad sería de 130 €/mes por cada MW comprometido durante las horas asignadas. A lo largo del año, y sin contar las activaciones, eso supone un ingreso adicional que mejora directamente el EBITDA de la empresa sin ninguna inversión de capital.
Si se producen activaciones, el ingreso adicional por la energía no consumida puede multiplicar significativamente esa cifra.
Qué empresas pueden participar en el SRAD
No todas las empresas pueden participar directamente. Los requisitos técnicos son concretos:
- Consumo mínimo. Es necesario tener un consumo de al menos 100 kW de potencia contratada y poder reducir, como empresa única o como agregación de consumidores, al menos 1 MW de demanda en las horas que solicite REE.
- Telemedidas en tiempo real. La instalación debe contar con equipos de medida que permitan enviar datos de consumo en tiempo real a un centro de control conectado con REE.
- Flexibilidad operativa real. La empresa debe poder reducir efectivamente su consumo durante las activaciones sin comprometer su producción o sus procesos críticos. No se trata de parar la fábrica: se trata de identificar qué procesos pueden interrumpirse o desplazarse en el tiempo sin impacto operativo.
- Para empresas que no alcanzan 1 MW por sí solas, la normativa permite la participación agregada a través de una comercializadora que agrupe varios consumidores hasta alcanzar el mínimo requerido. Esta modificación reciente de la CNMC permite que los consumidores de menor tamaño participen en el servicio de manera agregada y aumenten la competencia en su provisión.
Los sectores que mejor encajan con el SRAD son precisamente los más presentes en Galicia: industria conservera y alimentación, sector naval y metalúrgico, logística y almacenamiento, minería y canteras, plantas de tratamiento de aguas y residuos, y centros de datos.
SRAD y baterías solares: la combinación que maximiza el beneficio
Aquí está el punto de conexión directo entre el SRAD y la estrategia energética de Isberoal.
Las baterías ganan relevancia en el contexto del SRAD. Integrarlas puede mejorar la respuesta al servicio y reducir significativamente el payback de la inversión, al monetizar su disponibilidad de descarga durante las activaciones.
Una empresa que ya tiene instalación fotovoltaica con baterías tiene una ventaja enorme para participar en el SRAD: cuando REE activa el servicio y solicita reducción de consumo, la batería puede sustituir parte del suministro de red, manteniendo los procesos productivos activos mientras se «libera» potencia al sistema. La empresa cobra por la reducción sin que su actividad se vea afectada.
Esta combinación tiene tres efectos positivos simultáneos:
- Acorta el periodo de amortización de las baterías. Una batería que genera ahorro en factura, permite hacer peak shaving y además genera ingresos por el SRAD amortiza la inversión en significativamente menos tiempo que una batería que solo ahorra en factura.
- Maximiza el ingreso total por la instalación. La instalación solar cubre el consumo diurno. La batería cubre los picos y el consumo nocturno. Y el SRAD convierte la capacidad de respuesta de la batería en una fuente de ingresos adicional.
- Reduce la dependencia de la red en todos los escenarios. Con paneles, batería y SRAD, la empresa tiene cobertura ante subida de precios, ante apagones y ante picos de demanda, y además genera ingresos por su flexibilidad.
Por qué el SRAD es relevante ahora
El apagón del 28 de abril de 2025 fue, entre otras cosas, una demostración de que el sistema eléctrico español necesita más flexibilidad. Desde entonces, la importancia del SRAD no ha hecho más que crecer.
Para el segundo semestre de 2026, Red Eléctrica ha adjudicado 1.775 MW al SRAD, una cifra algo superior a los 1.725 MW del primer semestre, lo que refleja el crecimiento sostenido de este mecanismo. Esto supone un incremento del 50% respecto a 2025.
La tendencia es clara: a medida que España integra más renovables, el sistema necesita más flexibilidad de la demanda. Las empresas que se posicionen pronto en este mecanismo tendrán ventaja competitiva tanto en retribución como en experiencia operativa.
La penetración renovable aumenta, lo que implica más variabilidad y más necesidad de servicios de apoyo como el SRAD. El consumidor industrial se convierte en pieza clave: este mecanismo incorpora a la demanda como un actor esencial para el equilibrio del sistema, algo antes reservado solo a grandes generadores.
Cómo empezar: el proceso paso a paso
Participar en el SRAD requiere una serie de pasos técnicos y administrativos que, con el acompañamiento adecuado, son perfectamente gestionables:
- Análisis de viabilidad. El primer paso es estudiar el perfil de consumo de la empresa para identificar qué procesos tienen flexibilidad real para participar en el SRAD sin afectar a la producción. Este análisis determina cuánta potencia puede ofertarse y en qué franjas horarias.
- Habilitación técnica. Instalación de equipos de telemedida en tiempo real y conexión a un centro de control habilitado para comunicarse con REE.
- Diseño de la oferta. Definición de la potencia a ofertar y el precio de disponibilidad para la subasta, buscando el equilibrio entre competitividad y rentabilidad.
- Participación en la subasta. Presentación de la oferta a través de la comercializadora o directamente como consumidor directo de mercado.
- Seguimiento y cumplimiento. Monitorización continua del comportamiento energético y gestión de las activaciones cuando se producen.
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